Mi primera vez…

Desde que apareció en mi vida hizo que todo cambiara. Algo que pensé que nunca iba a pasar después de tanta ¿oscuridad? Pero si, pasó. Las primeras conversaciones eran muy normales, no esperaba nada. Yo estaba organizando todo, guardando los fantasmas en cajas y cerrándolas bien. No quería que se escaparan. Intenté salir sola, y no pude, entonces decidieron darme unas sonrisas, que debía tomarme todos los días. El primer mes, los días pasaban y íbamos en ese constante sube y baja. Algunos días me deslumbraba esa seguridad que tenía, me llenaba, y me irradiaba felicidad. En parte le envidiaba eso, era algo que yo había perdido. Pero otros días, éstos eran los peores (o eso creía), porque en ésos días su inseguridad era tan grande como la de un niño al cual lo habían dejado solo y no sabía que hacer. Su miedo lo sentía yo estando a cientos de kilómetros, pero ¿por qué? Fue algo que me pregunté cientos de veces, ¿miedo a qué? ¿a enamorarse? ¿a que lo lastime? ¿a qué?. 

Entonces, los días transcurrieron así, hasta que un día, el primer día, la primera vez, me pidió escuchar mi voz, porque no la conocía. Acepté. A decir verdad tenía miedo. Miedo de que a través de mi voz pudiera darse cuenta de que sin conocerlo lo amaba, sin saber nada sobre él, sobre sus sombras, me cautivaba. Hacía que me sintiera viva, era como el aire a mi alrededor. 

No recuerdo exactamente todo lo que le dije pero sé que fue algo como “Esta es mi voz, espero te guste.” y se lo envié. Pasaban mil cosas por mi mente, mil sentimientos encontrados, mi mente iba a mil por ahora y a decir verdad estaba aterrada. 

De repente vibra algo, miro y tenía un mensaje de voz. Me pongo lentamente los auriculares, lo recuerdo como si fuera ayer. ¿Por qué me mandaba una nota de voz si había escuchado su voz mil veces? Pero dicen que la curiosidad mató al gato, así que abrí la nota y me enamoré como se enamoran las idiotas, sin saberlo. 

Su voz era ronca, fría. Se sentía distante. Pero a la vez era tierno, sincero. Mientras escuchaba iba analizando cada palabra, cada letra, canda sonido, cada pausa y sobre todo su respiración. Estaba nervioso, se notaba. Pero a la vez me transmitía una paz enorme. ¿Qué tenía él que me hacía sentir eso? ¿Qué tenía de especial que no hubiera visto antes? 

Así siguieron pasando los días, de vez en cuando nos escuchábamos, nos hacía sentir más cerca. Hasta que un día todo literalmente colapsó. Él ya no quiso esperar. Recuerdo que el terror, el miedo de volver a estar sola me invadió por completo. Entonces entendí que debía tomar una decisión y esa decisión iba a romper algunos corazones. 

Y así fue, rompí algunos que otros corazones, pero conservé el que más me importaba. El de él. Me arriesgué sin importarme lo que otros pudieran sentir, si se podría o no. Si sería lo correcto o no. Me hacía feliz. 

Recuerdo que cuando se lo dije, estaba aterrada. ¿Y si ya no quería eso? ¿Y si había cambiado de opinión? Mil preguntas, y para variar ninguna respuesta, ya me estaba acostumbrando a eso. A no saber. A no preguntar.

Pero para mi sorpresa, pude sentir su emoción al ver lo que había decidido, lo que había elegido. Recuerdo su voz ese día, estaba feliz, estaba tranquilo, y eso para mi era más que suficiente. Escuchar su risa, despreocupado, feliz, ¿enamorado? 

Seguimos en ese juego de no ser “nada” por un mes mas o menos, yo marqué mi distancia de que no quería "etiquetas", y para mi sorpresa él lo aceptó. Nunca me había sentido tan cómoda antes, todo iba bien, con nuestras peleas por supuesto, los celos sin ser nada, el amor de por medio que cada día era más grande. 

Un día simplemente pasó, me dijo que me amaba y que quería que fuera su novia. Nunca me había hecho tan feliz esa pregunta, quería ser suya, y quería que él fuera mio. Quería que todos lo supieran. Me hacía feliz, lo amaba. ¿Por qué decir que no? 

6 de Julio. Me va a quedar marcada esa fecha de por vida, ese día comenzó a ser mío. Y la verdad es que cada vez me siento más orgullosa de él, de como avanza aunque no lo note, de como me ama, de como nos entendemos, de lo que hace y es capaz de hacer por mi. Tiene sus sombras, tiene sus luces, pero de eso fue de lo que yo me enamoré. 

Pueden venir mil que lo voy a seguir eligiendo, desde que llegó, me dejó de importar el resto. Y me doy cuenta de eso, cuando lo escucho reír, cuando suspira, cuando me dice que me ama. 

Tal vez si, no conozca el color de sus ojos, no conozca que color le gusta. Pero conozco cuando está enojado, cuando algo le preocupa, cuando está feliz. Conozco su respiración como si fuera la mía, conozco sus suspiros, conozco cada una de sus palabras, conozco su voz quebrada por haber aguantado más de lo que merecía. 

No quiero ser su novia, no quiero ser su mujer, no quiero ser su amiga, quiero ser SU vida. Quiero que su universo gire entorno a mi, quiero ser yo la que provoque cada una de sus sonrisas, y cada una de sus lágrimas. Quiero ser yo la que termine el día peleando con él, y lo despierte con el desayuno y una nota diciendo “Perdóname”. Quiero que se sienta orgulloso de mi. Quiero que pueda decir "Ella es mi vida".

Y después de darme cuenta que quería todo esto, de todo lo que sentía, me dí cuenta que por primera vez me enamoré. Que por primera vez sabía en realidad eso a lo que llamaban amor. Y lo conozco gracias a él. 

Te enamoras miles de veces en un día, tienes cientos de novios, besas a cantidades de personas, diciendo que eso es amor, que te enamoraste, pero en realidad sólo son un camino para llegar hasta ESA persona. Y te das cuenta que llegaste cuando tu mundo comienza y acaba en su sonrisa. 

Te amo como nunca pensé que lo iba hacer.

A. 

"Era inevitable, casi imposible no haberse enamorado de él, como no, sí conocía el bello arte de como tratar y enamorar a una mujer."
- Un sentimiento desconocido, Isabel S. 

(Fuente: deseo-ser-solo-tuya, vía aldiiechevarria)

Thinking…

Capaz que buscaba hacerme vivir lo mismo que yo le hice, y que le hago hasta el dia de hoy pasar. Pero el problema es que creo no ser suficiente o no estar en la posición de poder ayudarlo o darle apoyo cuando se trata de eso. Y no se que me duele mas si no ser suficiente o que se vaya. Eh pensado en alejarme, y dejar de volver a repetir constantemente todo esto, pero después pienso lo que lo necesito, lo que lo extraño y lo que lo amo y decido aguantar todo, aunque me duela y me haga mal, pero prefiero que esté. Porque asi me enamoré.